VICTOR JARA Y QUILAPAYUN, cuando cantan juntos, o próximos, son interdependientes. Recordamos el "kaleidoscopio" de nuestra infancia (¿por qué no los habrá ahora?) y la multiplicación al infinito de las figuras que dialogaban con nuestra imaginación.
Es acertado fundirlos en un solo disco, porque tienen identidad de actitudes en muchas facetas de sus estilos interpretivos.
Los vemos como entidades afines en la vivencia estético musical. Hay un acento existencial cuya profundidad los conecta a la raíz folklórica.
VICTOR JARA conoce algunos atajos, pero no es gracia: es solo, individual, y en su lenguaje campea como el cazador furtivo, tenazmente auténtico, que sabe a dónde va y no tiene que esperar a nadie.
Está en el origen de QUILAPAYUN, según creemos. Les dio cierta orientación, intervino en el montaje de muchas de sus interpretaciones.
La autoafirmación estilística de QUILAPAYUN sobrevino pronto y avanzaron desde luego por caminos creadores y enteramente originales. El idioma armónico es puro y clásico, y por allí no es difícil que sean folkloristas netos, si sus voces están tan cargadas de sinceridad.
Eduardo Carrasco se empeñó en que nosotros comentásemos el LP. Resultaba comprometedor, pero en el fondo casi no hubo peligro de errar, porque la música que hay aquí grabada sólo lo compromete a uno a ser veraz.
- R. NOUZEILLES
(Director Artístico)